Para entenderlo de forma sencilla, la denominación o razón social -ese nombre oficial que acaba en S.L. o S.A.- es simplemente el «DNI» de tu empresa. Sirve única y exclusivamente para que Hacienda, la Seguridad Social y el Registro Mercantil te identifiquen. Es el nombre que debe aparecer obligatoriamente en tus facturas formales, nóminas o contratos, pero esa inscripción ante el Registro Mercantil no te otorga absolutamente ningún derecho exclusivo para usarlo como reclamo publicitario frente a tus clientes.
Por el contrario, la marca es la identidad con la que realmente te presentas al público en tus redes sociales, rótulos o productos. Para proteger este nombre y tener el poder legal de prohibir que otros lo copien, la escritura del notario no sirve de nada: es obligatorio registrar la marca de forma independiente ante la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM). De hecho, lo más habitual es que la denominación legal de tu sociedad y el nombre comercial de tu marca ni siquiera sean el mismo. Al ser activos jurídicos y patrimoniales completamente independientes, el día de mañana podrías incluso vender tu marca a otra compañía sin necesidad de vender tu sociedad -un trámite del que te hablamos en detalle en nuestro artículo «Transmisión de marcas entre empresas»– y, de hecho, como ya te contamos en el artículo de nuestra sección de actualidad titulado «¿Quieres registrar tu marca, dibujo o modelo? Presta atención y ahorra», existen de manera habitual ayudas y subvenciones para que este trámite de registro no suponga un gran desembolso a los nuevos emprendedores.
Los abogados y asesores de Surco Legal, expertos en derecho mercantil, te ayudamos a proteger los activos de tu negocio sin falsos mitos. Si vas a lanzar un proyecto, te asesoramos y acompañamos tanto en la constitución de tu sociedad como en el registro de tu marca, para que tu esfuerzo y tu identidad estén blindados desde el primer día.